Qué una respuesta nunca condicione una pregunta; pues ésta se puede elegir, y al mismo tiempo que se ofrece se recibe. Que sea nuestra mejor pregunta sólo dependerá de lo que decidamos respondernos. Sin sueños no podrán existir proyectos acabados, pero para ello habrá que aventurarse con todas sus consecuencias. El mundo gira hacia adelante y siempre nos ofrecerá múltiples oportunidades. Cuando se decide apostar por caer en paracaídas, hay que ser conscientes de no saber muy bien dónde se puede terminar cayendo. Quién sabe, a lo mejor nos termina sonando la flauta; pero claro, todo va a depender de si hemos sido aplicados y en el camino hemos aprendido a sacarle algún sonido. La aventura de la vida es lo más parecido a cuando se nos queda la llave por dentro de la puerta de nuestra casa. Todo un mundo por descubrir con la puerta en las narices. Primero nos sorprendemos, se da como una especie de calor frío: "esto no me puede estar pasando". Luego asumes que pasó. Se nos ocurre, de entrada, la genial idea de echar la puerta abajo; cuando te percatas que esa gesta significaría una auténtica locura. Mientras vamos buscando responsabilidades, se nos ocurre otra temeraria idea; saltar por una de las ventanas. Suerte la de ese día, de que todas estaban cerradas; su difícil acceso podría habernos arruinado totalmente el día. Ni ventanas ni tirando la puerta abajo. Lo cierto es que vas asumiendo que te has quedado en la calle y toca buscar soluciones coherentes. Gracias a la magia de los avances tecnológicos, dispones de un teléfono móvil a mano, con conexión a internet, y te pone a pensar en verde: "nos va a costar dinero esta fatal broma". A la desesperada usas todas las herramientas a tu alcance sin fortuna. Piensas en el vecino. Decides llamar por teléfono al cerrajero: "Buenas noches, le habla Carmen, un momento por favor... ". Tras asumir el disgusto, todo el nuevo plan echado por la borda. Qué hubiera pasado si se hubiese sostenido el viejo. Cambios de última hora suelen llevar sus consecuencias. Toca esperar la mano milagrosa del cerrajero, y llega; no si antes recomerte por dentro con suma calma. Tras varios intentos, al más puro estilo del abre puertas con placas de rayos X, la puerta se rinde y se abre a nuestras manos. El cerrajero nos da, tras el gusto, el disgusto; aquella buena aventura significó una buena pasta. Pero antes de tomar la misma puerta a la salida, que instantes antes se había abierto, nos quedamos con el cilindro en las manos. Uff! "Sabe usted cómo se pone un cilindro, porque de lo contrario le tendré que pasar otra receta". Dicho y hecho. La multa se multiplicó. Moraleja: no te dejes nunca olvidadas las llaves de tu casa, y mucho menos delegues en los demás esa responsabilidad. La broma nos puede salir muy cara. Les recuerda algo de esto a la vida misma. La mejor aliada que podrá acompañar a ese trauma será la calma y su hermana serenidad, y confiar que para el siguiente capítulo la historia se escribirá con otro cuento; un nuevo cilindro con sus nuevas y correspondientes llaves. Si se nos desajusta la pinza de la leva, se desajusta todo el cilindro. Qué no se nos vaya la pinza; pues la sal de las lágrimas queman. Los quiero y feliz día. ©3/6/2014 j. javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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