viernes, 13 de febrero de 2015

El respeto no se demanda, se atribuye.

Mientras uno habla, alguien observará los detalles y otros profundizarán en impresiones; todo ello, de forma inteligente, se reduce a trabajo en equipo. Aprende de todo aquel, o aquello, que te genere inquietud; pues ellos portan las llaves de esa escuela llamada humildad. El respeto no se demanda, se atribuye. Solemos exigir respeto cuando, en ocasiones, no somos capaces de empezar por nosotros mismos. Puede que hayas tenido un pequeño tropiezo que influya bajando tu nivel de respeto, pero eso solo nos puede servir para aprender de nosotros mismos; nunca será motivo para dejar de respetarte. No siempre se puede mantener la misma línea en nuestras acciones, pero nuestras acciones siempre se podrán llevar a esa línea de autorespeto que deseamos infundirnos. Bien claro lo deja Dostoyevski: "inspirarás a los otros a respetarte solo por el propio respeto que te tengas a ti mismo". Son esas cosas que elijamos como importantes las que nos marcarán la línea del autorespeto. Puede que aún no sepas cuáles son y entonces tendrás que empezar por aquellas que no te son importantes para descubrirlas; pues son precisamente en ellas donde aprenderás a respetar a los demás. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz fin de semana. ©13/2/2015 J. Javier Santana

No hay comentarios:

Publicar un comentario