sábado, 14 de febrero de 2015

En el amor se sostiene el mundo, en los pecados capitales se autoaniquila.

Si ayer, de la mano de Dostoyevski, le dábamos una pincelada a la importancia del respeto, qué menos que hoy, de la mano de otro célebre como Darwin, fijemos el pincel en ese "noble atributo del hombre" por el amor a todas las criaturas vivientes; si respeto nos merecemos como atributo, más aún toda criatura creada; de ellas necesitamos aprender cada una de las virtudes necesarias para respetarnos, pues si de algo saben ellas es de eso mismo. La nobleza manifestada en una criatura viviente es el arte de saber apreciar nuestra propia creación al nacer humano; en cada una de las criaturas se manifiesta un valor, el nuestro es saber descubrirlo. Todo es cuestión de percepción, dos personas pueden estar viendo lo mismo pero percibirlo de forma diferente; ahí reside la base fundamental del respeto. Un mismo color puede tener diferentes gamas, nadie escribe igual a nadie o, lo que es lo mismo, una letra se puede escribir de diferentes formas; tantas como personas hayan para escribirlas. Si todo este compendio es asumido, no existirá obstáculo alguno para lograr entender las bases fundamentales de donde se sostiene el principio de la tolerancia. La razón es solo cuestión de quien la tiene, y es universal cuando se empata con el sentido común y la objetividad de su lógica. Será desde la óptica del amor de donde los seres humanos adquieran el mayor sentido para una comunicación abierta, donde la libertad a poder enamorarnos los unos de los otros brindarán rayos de felicidad perpetua. En el amor se sostiene el mundo, en los pecados capitales se autoaniquila. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz día de San Valentín, de los enamorados. Enmórate. ©14/2/2015 J. Javier Santana

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