martes, 10 de febrero de 2015

Los abrazos son tan necesarios como lo son las vitaminas.

No existe la moneda de una sola cara, todas tienen dos y conviven la una con la otra. Cuando una moneda se lanza al aire sólo puede caer de un solo lado, y no siempre será el mismo. El nivel de influencia que tomará dicha moneda será acorde a las veces que, mayoritariamente, caiga de un lado u otro; pues antes de ser lanzada se ha elegido un motivo por el cual se ha decido apostar. Tal cual nos ocurre a nosotros; vivimos inmersos en una vida de doble cara donde te tienes que decantar hacia el lado que mayoritariamente deseas caer. Que la moneda caiga de un lado u otro va a estar en función de la fuerza con la que se lance y la altura que ésta adopte. En la vida uno ha de saber la altura que desea alcanzar y la fuerza que tiene que imprimir para lograr los propósitos; porque, fruto de ello, será el resultado de las personas que decidirán viajar en nuestro tren sin importar aquellos que no nos eligen en el suyo, pues no han caído del lado de la cara que más pesa de nuestra moneda. Puestos a buscar, las cosas suelen estar más cerca de donde se piensa no están. Te has preguntado el tiempo que hace que no das un abrazo o la última vez que nos lo dieron a nosotros. Se puede vivir sin un abrazo, me pregunto. Sí, sería la respuesta, pues no es determinante para que el corazón late; la pregunta es a qué precio. Los abrazos son tan necesarios como lo son las vitaminas para el cuerpo, si no lo estás dando ni te dan; estás falto de vitaminas y eso, a la postre, pasa factura. Te arrugas de forma prematura, no concilias bien el sueño y tu presencia ante el espejo será tu más relevante analítica. No esperes recibir un abrazo cuando tienes esperando a quien dárselo; cuando tú lo das se produce la magia automática de recibirlo. Abraza, abraza, abraza. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz día. ©11/2/2015 J. Javier Santana

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