domingo, 15 de febrero de 2015

Para vivir hay que crear, para crear hay que sentir.

Todo en la vida tiene un límite, al igual que para el hombre; salvo que éste decide hasta dónde lo quiere acotar o llevar. Sostenerse en un lugar donde no se te quiere ni aprecia o se te rechaza, es un magnífico reto de humildad; salirte es lo fácil, no lleva escuela. A veces el polvo, en el ánimo de quitar la porquería con urgencia, hay que quitarlo aun sea en seco; de lo contrario las piezas del ajedrez quedarán boca abajo. Muy elocuente las palabras de Benedetti, es digno de admirar aquel que te hace sentir cosas sin ponerte un solo dedo encima. Y es que para sentir solo basta con amar; amar la vida que te ha tocado vivir, amar lo que haces, amar a la humanidad y a toda la creación. Qué es la vida sin amor, sin sentir; pura anécdota de vivir sin estar vivo. Para vivir hay que crear, para crear hay que sentir. Si todavía no estás sintiendo es que entonces estarás necesitando de alguien que te ponga un dedo encima, y eso es sí mismo pasará a ser admirable. Amar comienza por uno mismo y no tiene fin, porque cuando eres capaz de amarte serás capaz de amar a todo lo que, Dios, la Creación ha hecho para nosotros. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz domingo día del Señor. ©15/2/2015 J. Javier Santana

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