domingo, 8 de febrero de 2015

La perseverancia es un bien espiritual que nunca nos puede faltar.

Cuando nos preparamos un té, él no conoce cuál será su proceso. Desde que lo combinamos con agua, que previamente calentamos, hasta que tras endulzarlo lo saboreamos sorbo a sorbo. Un proceso que tomará su tiempo. En el interior de nuestro organismo él actuará en sangre e influirá en el sistema nervioso activando nuestra mente y acabando con algunas calorías. Una vez haga su trabajo, se va ese efecto y ya sólo quedan los residuos, cuyo proceso pasa a ser uso exclusivo de los riñones. Esa es la perseverancia reflejada en un delicioso té con sabor a vida; sorbo a sorbo. La perseverancia es un bien espiritual que nunca nos ha de faltar, como el agua a nuestro organismo. Cuando bebemos agua, sabemos que existe todo un proceso en el interior de nuestro cuerpo donde, al final, los riñones hacen un proceso de evacuación para deshacerse de aquello que no nos sirve. Con la perseverancia ocurre exactamente igual que con los riñones; con ella nos damos tiempo para esperar, conocer, aprender y terminar evacuando de nuestra vida todo aquello que nos sobra. Persevera y estarás en disposición de saber lo que necesitas y lo que te impide avanzar en la vida; el que persevera, gana. En el fútbol los brazos son sólo para correr; en la vida, para hacer todo lo que no se debe hacer en el fútbol. Allí donde hay ruido no se oye el silencio; busca la paz donde ella te encuentre y persevera. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz comienzo de semana. ©9/2/2015 J. Javier Santana

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