domingo, 15 de febrero de 2015

Siempre hay algo que depende de algo, y ahí también nosotros.

No cabe duda que ante un mismo hecho pueden ocurrir muchas cosas, pero entre ellas hay tres que siempre ocurrirán; pasarte de frenada, quedarte corto y, en ambas, hacerlas con y desde el corazón. Si te escribí demasiado, hasta el punto que me pasé de frenada, discúlpame; si no tuviste tiempo para leerme o no te llegué, no pasa nada, siempre podrás encontrar un tiempo o un motivo para hacerlo; en cualquiera de los casos, siempre lo hice desde el corazón y para tu corazón. Es acaso la inspiración espejo de mis recuerdos, pues vivo el momento al compás de los mejores vientos. Pasa y no se cansa, no existe lamento más, como jinete a caballo, trota por el mundo adelante. Promesa que me hago donde el argumento detiene el instante y apresuro el compromiso aun, por momentos, el caudal parezca vacío. Es como la novela que poco a poco te revela, de la mejor forma compuesta, presión sin fecha. Sólo Dios sabe, de mi corazón, cuánto agradezco esta ocasión de sentimientos profundos. El cauce aparece cuando Él se hace presente y yo no lo voy a detener; pues el tiempo figura sin límites y la pasión de poder escribirlo sin iniquidad. Uno no decide cortarse el pelo cuando lo tiene corto, es un sin sentido; será para cuando se tenga largo, y aún así, teniéndolo largo, si deseas dejártelo bien, las tijeras no estarán en nuestras manos. Siempre habrá algo que dependa de algo, y en ese algo nosotros en primera persona. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz comienzo de semana donde comulgarán martes de carnaval con miércoles de cenizas. ©16/2/2015 J. Javier Santana

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