lunes, 23 de febrero de 2015

Para ser luz, en algún momento, hemos sido también oscuridad.

Buena terapia es mantener una sonrisa constante, eso por momentos cuesta; a falta de sostener una sonrisa permanente, sí que disponemos de la libertad de ganarnos una actitud que nos mantenga el mayor tiempo posible sobre esa balanza. No es la sonrisa en sí misma, es nuestra actitud hacia ella y su espejo ante la vida la que nos mantiene sonrientes. Cuando le sonríes a la vida, la vida nos devuelve afecto, cariño y un mar inmenso de bendiciones. No puede ni debe haber un motivo de preocupación cuando le sonríes a los acontecimientos de la vida; todos y cada uno de ellos están puestos ahí para enseñarnos algo. Si la vida te trae lluvia, toma tu paraguas; entonces ya no habrá riesgo de que te mojes. Aunque quizás nos esté invitando a mojarnos; tendremos siempre la libre elección para descubrilo. "No a todo se le puede llamar tentación, la tentación tiene nombre propio; romper nuestra comunicación con Dios". Padre Rayco Rodríguez (Monje Benedictino). Estar en la luz es un camino con alguna que otra mancha oscura. Una no es sin la otra, la cuestión radica en hacia dónde decidamos inclinarnos. Para ser luz, en algún momento, hemos sido también oscuridad; permanecer en ella es de libre elección, como lo es también no ver. Cuando toca despertar; no hay más sueño que valga. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma y feliz comienzo de semana. ©23/2/2015 J. Javier Santana

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