viernes, 20 de febrero de 2015

El silencio, en la mayoría de las veces, ruge más que el propio ruido.

El pasado viene a ser como esos apuntes que un día te fueron de gran ayuda y que hoy, de forma muy puntual, consultas en el ánimo de repasar algunos detalles que en su momento fueron importantes. En cuanto al miedo, se convive con él y la incertidumbre muchas veces nos acobarda; de todo se sale aunque sea con alguna experiencia más sobre tus espaldas, buena o mala será según nuestro criterio y lo que haya representado en ese momento puntual. De cualquier manera, bueno será no dejarnos olvidados los apuntes. Cada vez que alguien nos silencia se multiplica por dos la audiencia; es ley matemática universal, se limpia el ambiente. No cabe duda que cuando optamos por silenciar, ello lleva implícito nuestra falta de interés por lo que se nos pretende comunicar, y eso es bueno; cada cual elige aquello que le interesa o conviene. Cara al comunicador, allí donde no llega, siempre le quedará espacio libre, y lo que no va bien para unos puede serlo perfectamente para otros; eso también es bueno, pues éste último sabrá en todo momento a quién se estará dirigiendo. Amén de que cada cual ha de ser uno mismo, con o sin audiencia; me identifico plenamente con tu comentario. Por otro lado el silencio en la mayoría de las veces ruge más que el propio ruido; dicho en palabras de nuestra amiga Maria Elvira Reguera Löwer "cuando hay amor, el silencio es el mayor grito del alma". Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma y feliz fin de semana. ©20/2/2015 J. Javier Santana

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