domingo, 15 de febrero de 2015

LA FIBRA MÁS SENSIBLE

LA FIBRA MÁS SENSIBLE

Jesús es la fibra más sensible, en Él nunca habrá una mala mirada, salvo la de nuestra conciencia; nunca se le reconocerá un mal gesto, más qué el que prodigamos a los demás; una palabra fuera de tono, la que pronunciemos. No se le puede señalar con el dedo, sólo para indicar el camino que Él nos señala. Es la fibra sensible, pues antes de sentir el dolor de nuestros errores, Él ya los ha sufrido y llorado. Mansos acudimos a Él, clamando su perdón por tanta herida ocasionada en su nombre. Cuando te quedas a ciegas, es la solución, le ofrecemos la vista. Y dónde clavamos los ojos o fijamos la mirada; aún así, es la fibra sensible, mil veces te quedes ciego, dos mil multiplicadas te dará la vista. Él es la fibra sensible, si dándote la vista supiste ver con el corazón. No vive ausente, clama por ti todo lo que clamas por Él. Cuántas horas a solas en el Sagrario, cuántos bancos fríos; a quién espera. Dispone de todo tu tiempo y te hace ser consciente del corto espacio de tiempo que te queda. Una vez le pediste un tiempo de vida más y Él, a sabiendas de que no lo ibas a emplear en sus asuntos, te lo regaló. Qué hiciste con ese tiempo regalado, cómo saber si lo estás empleando bien. Si todo lo que haces es para el bien de su Gloria, no existe nada que reprochar; Jesús es la fibra sensible.

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