domingo, 10 de agosto de 2014

Al final de la tarde, por el banco del tiempo, pasaremos todos

Aunque resulte un tópico e inclusive cueste reconocerlo, es así; aquello que me molesta de ti, no está aún resuelto en mí. Lo cierto es que hay personas que prefieren vivir en la mentira porque consideran que la verdad les haría más daño. Y es que la verdad, una vez la descubres, es materia de aprendizaje. Primero comienzas por no creértelo y te dices a ti mismo; no es posible que eso sea así. Justo es, en ese punto, donde empieza a hervir el caldo. De nosotros depende que, una vez en ese punto, lo dejemos cocinar o apaguemos el fuego. Dicho sea de paso, aún no recuerdo de ningún plato que, una vez llevado a la mesa, antes no se haya cocinado. Cocina aquello que veas no te guste en los demás, porque darás con tu receta adecuada. En el banco del tiempo he descubierto el buen talante de aquel que cuidó de mí cuando aún no tenía conciencia. Aprendí de su paciencia y la importancia de nunca perder el buen sentido del humor. Vi y supe apreciar lo genuino de la vida. Descubrí la forma de tener siempre una respuesta positiva para todo y de esta forma construir con mis propias manos grandes simientes; cultivar con una genialidad heredada los frutos de mi vida. Así es y ha sido el legado de mis padres, por eso digo que: si ellos cuidaron de sus hijos cuando niños; el deber de sus hijos es cuidar de ellos cuando se pasa a la otra infancia, la vejez. Cuida de tus padres si aún los tienes, ahí se encuentran las mejores lecciones de la vida; teoría y práctica en acción permanente. Al final de la tarde, por el banco del tiempo, pasaremos todo. Los quiero y feliz domingo. ©10/8/2014 J. javier Santana

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