domingo, 31 de agosto de 2014

No existe lenguaje más universal que aquel que nace del corazón

Cierto es que para comunicarnos no existe ni mayor ni mejor lenguaje que el del corazón, pues éste nos permitirá descubrirnos como humanos en su esencia más bondadosa y nos enseñará a ver que más allá del amor no existe nada por lo que merezca caminar. El caminante sabe que no sólo existe el camino recto, conoce de obstáculos y se predispone para ello con una actitud siempre amorosa; la única que le descubre hacia el conocimiento. Será esa misma actitud amorosa la que le ayudará a discernir, pues muchos son los que se erigen como testigos de la verdad y señalan a aquellos que optan por amancebarse o cambian frecuentemente de pareja como ejemplos dignos de pecado, hasta el punto de escandalizarse. Claro que luego aterrizas en el Evangelio y encuentras pasajes como este: El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra, e inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Jesús siendo quien es, se inclina para seguir escribiendo en el suelo. Hay pecados o faltas a la vista y otros ocultos, tanto de unos como de otros, cada cual ha de acarrear los suyos y solo de los suyos habrá de dar cuentas. Entiendo que al igual que hay suma, hay resta o multiplicación; en cualquiera de los casos todas las faltas, errores o pecados son y serán siempre unipersonales. Hay cánceres que pueden tratarse y lo mejor será extirparlos, otros que se imponen y terminan por acabar con el que los padece. Al final,guste más o guste menos, será Dios y sólo Dios, para los que crean, quien decida y hará balance. Los quiero y feliz domingo. ©31/8/2014 J. javier Santana

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