domingo, 24 de agosto de 2014

Si corres para ganar el objetivo está en la meta


Sí existe el día y momento perfecto, se llama nunca y tiene la especial particularidad que nos acompaña cada día y a cada instante. Todos alguna vez hemos iniciado algo justo después de habernos percatado de ese día. Nunca hicimos algo que no fuera precedido de ahora. Nunca antes había viajado pero justo ahora estoy en el avión. Convierte tus nuncas en ahoras. Si corres para ganar el objetivo está en la meta. Una larga espera nos puede llegar a generar inquietud, justo en el momento de la llegada de lo esperado. Es algo natural en el ser humano. Ahora bien, si decidimos trabajar la templanza es precisamente para esos momentos. Atrás quedaron los sin sabores y esos otros instantes de alegrías, aprendizajes y esperanzas que llevó todo el proceso. Se sabe que no es tan fácil afrontar con calma un momento esperado, la cosa es como vivirlo. Ese instante también pasará, puedes hacer un recorrido mental por donde te llevó llegar hasta él y visualizarte ahí, hacia donde te llevará. Observa a ese niño frente a la tarta de su cumpleaños, ante tantas miradas y sonrisas, voces que le cantan su cumpleaños feliz. El niño no le quitará los ojos a esa tarta que tiene delante, aunque en su rostro refleje la inquietud de la alegría. Él sólo llevará en su mente las sorpresas que tanto le costó y que alcanzó en sus calzones, algo sucios de arrastrarse por el suelo tras romper la piñata, y ya se ve con su boquita embadurnada de chocolate tras saborear la deliciosa tarta que tiene ante sus ojos con su personaje favorito. Las velas de los años en ese momento es puro trámite circunstancial; cada vela de cumpleaños es un instante que también pasa. Si hablas mal de los demás, solo estarás hablando mal de ti mismo. Los quiero y feliz comienzo de semana. ©25/8/2014 J. javier Santana

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