domingo, 3 de agosto de 2014

Detener el hacer para vivir con intensidad el ser

Con los pensamientos es bueno mantener una actitud de vigilancia. Vienen a ser como nuestros mapas cartográficos. Es muy probable que si, en alta mar, se nos extravían; corramos con el riesgo de perdernos. Hoy los avances tecnológicos lo subsanan casi todo, pero tampoco son infalibles. Mejor cuidar de nuestros pensamientos, mapas cartográficos, que dejarlo todo en la confianza de nuestros impulsos; si nos traicionan, sabemos donde acudir. Si por un casual perdiéramos la capacidad de asombro y agradecimiento, es que entonces se nos ha embotado el corazón y la mente, y nos hemos revestido de una coraza insensible que dificulta la capacidad de amar y actuar de nuestro corazón. Detengamos pues el "hacer" y vivamos con intensidad el "ser". Aceptemos el vacío fértil. Intentemos no llenar todo nuestro tiempo con tareas y obligaciones. La inactividad puede resultar provechosa para conocernos mejor. Un síntoma de que nuestra autoconfianza se vuelve frágil, es la presencia permanente de dudas; no sólo en el hecho de qué o cómo debo de actuar, sino también se vuelve sobre los demás y su honestidad; dado que, en ese caso, la vara de medir que aplicamos es la misma que utilizamos para con nosotros mismos. Confiemos pues en nuestros propios criterios, y dejemos de adoptar los criterios que nos requieran los demás. De esta manera fortaleceremos nuestro sentimiento de autoconfianza. Conviene recordar que nadie confiará en nosotros, si antes no lo hacemos con nosotros mismos. Los quiero y feliz domingo. ©3/8/2014 J. javier Santana

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