martes, 19 de agosto de 2014

No se llega a ningún sitio sin haberlo propuesto antes

Pensar que estamos perdidos es un decir que acompaña a dar respuesta a una circunstancia puntual. No se llega a ningún sitio sin haberlo propuesto antes. Otra cosa muy diferente es que el lugar no sea el más adecuado o no se corresponda con lo previsto. Si ahí has llegado, ahí estás. Si retrocedes, aunque el camino parezca el mismo, ya no es igual. Si te quedas, habrá que acomodarse. Si decides continuar, comenzará de nuevo la aventura. Es tu decisión y de nadie más. Piensa. ¿Cuántas camisas necesitas probarte para saber cuál es la que te encaja? No es tan sencillo como decir: me voy a comprar una camisa. Sabes que quieres una, pero no sabes cuál; ni te la imaginas. Entonces es cuando empezamos a divagar entre escaparates y probadores. Hasta que por fin das con aquella que en principio te gusta y encaja. Ya tienes el modelo, color y sus peculiaridades. Una nueva camisa para nuestro vestidor. Ahí quedará impregnada toda su magia, la cual en el momento de lucirla, nadie sabe, salvo tú. Luego hay que cuidarla y mimarla, hasta que termina por desgastarse, se rompe o se dona a otra persona que lo necesite. O simplemente termina por hospedarse por largo tiempo y sin apenas uso entre el moho y las polillas de nuestro armario. Así mismo es nuestra rueda de la vida. Según el tipo de camisa o vida que elijas, así terminará siendo su uso o desarrollo. Buena elección. No te tomes la inquietud por el tiempo, siempre hay un tiempo para comenzar de nuevo. Quien confecciona fofuchas, al final, no termina de saber muy bien quién confecciona a quién. Los quiero y feliz día. ©19/8/2014 J. javier Santana

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