El sabor amargo que deja la derrota solo se puede sobrellevar con esa dignidad que caracteriza el saber competir reconociendo con humildad la victoria merecida de nuestro adversario; la victoria es olvidadiza y no recuerda a costa de quién fue, ni que podía perfectamente haber ocupado el lugar de la derrota. Para saber ganar con dignidad, antes hay que aprender a perder con entereza; mañana se puede invertir los lugares. Nunca se sabe si al regresar del camino se termina escogiendo aquello que en la ida se había desechado. Se suele decir que lo que está para uno, aun pase por más de cincuenta manos, nadie nos lo puede arrebatar. Procuremos dejar buena huella allá por donde vayamos, ese debe ser nuestro mejor sello de identidad; la mejor fórmula para que nos esperen con los brazos abiertos y que la chepa nunca nos la encontremos de espaldas. Lo único que siempre viajará en nuestra contra es la pérdida de tiempo, por eso es que se nos recomienda preparar bien el viaje para que no se nos escape detalle alguno; nos pueden costar caro. La indecisión es una de esas cosas que hemos de dejar fuera de nuestra mochila, al igual que nunca ha de faltar nuestro mapa de principios; con él los márgenes de error se minimizan. Por supuesto, una fe y espíritu de lucha inquebrantables. Sentir que has ganado a pesar de no haber obtenido la victoria, se puede convertir en nuestro mayor triunfo. Los quiero y feliz día. ©26/8/2014 J. javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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