No existen las líneas sin curvas, y curvas sin sorpresas. Nos sorprende que a estas alturas de la vida, cada cual en la suya, no se encuentren determinadas personas que considerábamos eternas en el viaje. Nada permanece para siempre porque la vida está en un permanente movimiento hacia adelante. Cuando transitas por la calle observarás que las personas caminan acorde con el tiempo y la historia, hacia adelante, y difícil es caminar hacia adelante sin que alguno no perezca. La obcecación unido a una falta de visión con amplitud de miras son la antítesis al acierto en el encuentro de oportunidades y al sentido común. Si no somos flexibles con nuestros criterios y formas de ver o entender las cosas, no evolucionamos. En los tiempos que corren, hoy más que nunca, se han de tener los principios muy bien claros, pero paradójicamente también hemos de estar lo suficientemente conscientes, claros y preparados para adoptar, con agilidad, los cambios imprevistos. Por eso es que un cambio que nos permita funcionar eficientemente se llama adaptación. No se obtiene mayor ventaja solo por tener muchas crías si estas no viven lo suficiente como para también reproducirse y contribuir de forma sustancial a la persistencia de un carácter hereditario que nos permita multiplicarnos, y así es con todas las circunstancias de la vida. De ahí la importancia de nuestra capacidad de adaptación. Todo ser interacciona permanentemente con su entorno, sin importar la diversidad y complejidad. Incluso el más mínimo virus es capaz de responder a estímulos externos por medio de moléculas receptoras individuales situadas en su superficie externa para reajustar de forma natural su comportamiento y de esta forma adaptarse a los posibles cambios. La adaptación a los cambios es un ente implícito y permanente a nuestra condición humana; te adaptas o se nos escapan las oportunidades, y saber si estás ante una oportunidad no es para consultar a un abogado. Los quiero y feliz día. ©21/8/2014 J. javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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