domingo, 19 de julio de 2015

Aun en el empeño de ver las cosas en blanco y negro, todo es en un contraste de colores.

No perdió Gandhi el tiempo en su tiempo y para los tiempos, pues hoy como ayer y mejor que nunca sus recetas sociales nos vienen como anillo al dedo para una más que profunda meditación, y sirva como muestra lo que él consideró como 'los siete pecados sociales'; "una política sin principios", termina por ser una política a la carta; "economía sin moral", hace bueno el 'sálvese quien pueda'; "bienestar sin trabajo", es lo más parecido a 'todo va mal, pero me gusta el fútbol como la prensa rosa'; "educación sin carácter", no me importa lo que mi hijo sea con tal de que vaya a un colegio pago; "ciencia sin humanidad", todo invento es bueno siempre y cuando, lo primero, sea el bolsillo; "placer sin conciencia", el alimento idónea para hacer bueno eso de 'aquí sólo estamos para tres días', primero me divierto y de la conciencia ya se verá; "culto sin sacrificio", es como querer que todo cambie para mejor, pero, por favor, no cuenten conmigo. A cada cual y a cada quien, Gandhi, le aplica una pizca de su cuento; de seguro es que ninguno de estos pecados lleva desperdicio. Gracias siempre por su ingenio donado a nuestra historia y a la sociedad. No siempre lo que uno cree que es lo mejor, es lo que realmente conviene. Y en ese sentido los afectos y apegos juegan un papel importante. Hay momentos en los que la vida nos obliga a tomar decisiones que no deseas, pero la realidad objetiva se impone. Una cosa es lo que uno considera de justicia y verdad, y otra muy distinta son los fundamentos de hechos. Es entonces donde la razón nada como pez en el agua y echas mano de su mejor herramienta; el discernimiento. Nos asaltarán las dudas e incluso desde fuera intentarán darnos razones emocionales que nada tienen que ver con la realidad. Si la responsabilidad del acto recae en su totalidad sobre nosotros, las decisiones habrán de ser siempre a conveniencia propia; pues difícilmente nadie estará o se pondrá en nuestro pellejo. En el peor de los casos, siempre se podrá corregir y retomar el estado anterior. Difícil tarea es cuando en juego está el futuro de aquellos que lo dieron todo por ti; tus padres. Cuando estás con tus manos en el manillar y tus pies sobre los pedales, aun te pueda el cansancio, pedalear, sólo se puede hacer en un sentido y hacia una misma dirección; vuelve a subirte a la bici de tu vida, tú comandas. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz domingo Día del Señor. ©19/7/2015 J. Javier Santana

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