Nadie vive ajeno a sus posibles "defectos", pues ellos vienen a nuestras vidas en el ánimo de enseñarnos algo y, su primera lección, es aceptarnos a nosotros mismos. Como bien dice Tyrion Lannister, aceptarlos es nuestro principal escudo de protección, "nadie podrá utilizarlos en tu contra", se jugará con ventaja. Antes de fijar nuestros ojos en las miserias de los demás, hagamos un auto examen y trabajemos sobre las nuestras. Cuando eres capaz de reconocer tus defectos en el ombligo, terminas por entender los defectos en el ombligo de los demás. En las interpretaciones todo el mundo es libre; en el discernimiento el respeto se hace con el mundo. Cuando tu búsqueda es en armonía, todo permanece en equilibrio. Todo instante forma parte de una caja de sorpresas. Uno no sabe si al meter la mano en el bolso para coger el bolígrafo, éste se ha descargado y te ha dejado la ropa y la mano perdida. Si al arrancar el auto por la mañana éste haya decidido no ponerse en marcha, o peor aún, te lo hayan forzado. Si resulta que, al regresar de las vacaciones, te hayan ascendido de cargo en tu trabajo y te comuniquen que tus últimas pruebas médicas hayan salido satisfactorias. Todo en la vida está marcado por las sorpresas, de toda índole y a cada instante. El músculo que nos toca desarrollar a nosotros es la actitud para saber encajarlas. Poner alegría ahí donde toque y sosiego donde se necesite. No se nace con actitud; la actitud se hace y, hacerla buena, cuesta lo mismo que trabajar la mala. Lo que no deja de ser cierto es que la hierba buena florece con conciencia; la mala por descuido. Con la buena todo el mundo quiere estar, de la mala todo el mundo huye. Tanto una como la otra se terminan por cortar, pero su destino es diferente. La primera nos alimenta, la segunda lo hace para con los animales. Ambas se transformarán en materia orgánica y su uso será positivo, porque de todo se aprende. Por tanto, sin una buena actitud somos lo más parecido a un electrodoméstico sin corriente; su uso es baldío. Actúa con buena actitud. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©14/7/2015 J. Javier Santana
* Me encantaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-ama
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