martes, 14 de julio de 2015

Es en el arte de apreciar las cosas donde se encuentra el exquisito gusto de reconocerlas.

Una visión muy clara la de Freire para todo docente que se precie; "enseñar" no es quedarse en el mero hecho de "transferir" el conocimiento, pues estaríamos hablando de comunicar, emitir una determinada información. Enseñar, desde su punto de vista, va mucho más allá de esa mera comunicación, se tratará de la "posibilidad de producir", y hacer producir, ese conocimiento que se enseña, y para eso han de estar en una predisposición constante, docente y alumno; es una labor de cincuenta por ciento y de un valor incalculable. El conocimiento es una fuente viva, útil, que ha de verterse en cuantos océanos sean posibles; de generación en generación, de mano en mano. Es en el arte de apreciar las cosas donde se encuentra el exquisito gusto de reconocerlas. Permitanme, esa hoja caída del árbol frondoso de la vida, para que pueda volar sobre las nubes al son de los vientos y bajo el suave murmullo de la brisa. Esa hoja que, aunque seca ya por el toque maduro ofrecido por las caricias del sol, vuela libre. Lo importante fue que mientras estuvo en el árbol era sombra para el buen fruto, protección de su tronco regio y esperanza para sus raíces. Luchó contra todo tipo de plagas y vivió de las estaciones. No le importó si al final cayó sobre las hojas del libro de algún enamorado, porque las historias tienen el don de repetirse o de volver a empezar. Qué el desánimo sólo anide el tiempo justo de una hoja, que sirva para recapacitar y ver las cosas desde otro punto de vista. Todo es tiempo y este pasa inexorable, sin decir adiós. No siempre las cosas son como uno las ve, pero no por ello dejan de ser como uno las muestra. Cada cual hace la interpretación de las cosas según convenga, de ahí que no puedas ni debas torturarte en un pensamiento equívoco. Las historias si se escriben en tinta china, mejor; pues ofrecen la virtud del mensaje duradero. A veces consideramos que no se mima, o se cuidan de nuestras cosas, cuando en realidad son pocas las veces que reparamos en el mimo y cuidado de las cosas de los demás. No pidamos que se nos dé mimo, hagamos primero por mimar y el mimo vendrá solo. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©15/7/2015 J. Javier Santana

* Me encantaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-ama

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