Digamos que la realidad es algo que vive al margen de nosotros, ella suspira latente e inclusive permanece activa aun dejemos de existir; luego, por qué no ponerle, mientras se pueda, un poquito de fantasía a la cosa, quién nos lo va a impedir. La vida es pura fantasía inmersa en una realidad creada por nuestra propia mente, la cual podemos cambiar al instante. Si te asomas al espejo y quieres ver algo diferente, nadie nos lo puede impedir; claro que también juega nuestra alta capacidad de engaño, pero de eso, mismamente, tampoco nadie es responsable salvo uno y sus consecuencias. Al margen de todo, "la fantasía siempre hará un poquito más agradable nuestra realidad", como apostilla Michael Ende. Todo tiempo tiene su espacio, así como, cada espacio, tiene todo su tiempo. Lo más fácil es levantarse acompañado de la luz; lo realmente valioso es levantarse en medio de la oscuridad. Nadie nos puede impedir ser como somos. Cuando de forma natural te muestras tal y como eres, sólo será a uno a quien verdaderamente le deba de importar; pues no existe nada peor que ocultar lo que se es, en aras de defender, o manifestar, lo aparente. Puede que un día, a base de estar sumergido en el mar, se termine subiendo a la barca; eso no te convierte en marinero, aun de forma indirecta sí se nos esté proponiendo. Es, pues, para cuando se aprendió a navegar que todo el mar pasó a formar parte de lo nuestro; con sencillez, humildad, solidaridad, disponibilidad, generosidad y acopio de futuro. Bien sea porque así lo decidiste, o las propias inclemencias del mar así te lo exigieron, si terminaste marinero fue porque en definitiva así se quiso. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona, feliz fin de semana y Día del Bibliotecario. ©10/7/2015 J. Javier Santana
(Foto en Bom Gosto Gastro Bar)
* Me encantaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-ama
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