Cuántas verdades juntas pueden salir de una misma cabeza; amor frente a dinero, dinero frente al amor. Cómo sería la vida sin dinero; existiría la avaricia, la tiranía o la perversidad en su máximo exponente. He ahí la cuestión. Claro que, como bien dice Clint Eastwood, antes que el dinero se inventó primero la inteligencia, precisamente para eso; para saber discernir que, si antes que el dinero se inventó la inteligencia, antes que la inteligencia se inventó primero el amor. Sin amor no hay inteligencia ni dinero que valga, pues todo, irremediablemente, tiende a conducirse hacia la autodestrucción. Un ser, cuyo eje de vida se concreta en la avaricia, terminará por ser perverso y tirano; dónde le quedó el amor. Se desconoce su destino cuando rumbo a no se sabe dónde, se llevó con él toda su avaricia. La verdad permanecerá viva al calor de la transparencia. Por supuesto que siempre nos quedará el equilibrio, apunta nuestra amiga Lucila, y es que, para que el equilibrio actúe, primero habrá que madurar nuestros valores y principios; una tarea unipersonal que cada cual tendrá que labrarse. Dónde tanta agua hay, aprendes a nadar o la propia agua te traga. Estirarse duele, pero es la única forma de alcanzar aquello que no logramos coger a la distancia de nuestra estatura; en el proceso está el esfuerzo y el regocijo de haber alcanzado una meta que nos ayudará a seguir creciendo. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona, feliz fin de semana y Día Internacional Libre De Bolsas. ©3/7/2015 J. Javier Santana
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