Existe una clara diferencia entre dejarse cautivar y permanecer en cautiverio; nos dejamos cautivar cuando se nos muestra respeto, amor, compasión, coherencia, empatía y, por todo ello, las lágrimas no se convierten en llantos de desolación, se transforman en lluvias de ternura. A veces se opta por cautivar, encerrar, apresar todas esas emociones porque pensamos nos hace vulnerables, y nada más lejos de la realidad; nuestra sociedad, cada vez más, necesita de menos hombres de acero y más de hombres capaces de fundir gotas de hielo en manantiales de agua allí donde nadie pueda morir de sed. La alegría es un bien que siempre nos persigue; a veces dejamos que nos alcance, en otras la dejamos pasar de largo. Lo más triste es cuando ella se nos para de frente queriendo adentrarse y nosotros nos empeñamos en ponerle freno. Mientras no tuvimos uso de conciencia ella crecía de forma natural en nuestro interior; ahora que se tiene plena conciencia de ella no le pongas freno, por muchas razones que el mundo se empeñe en darnos para hacernos creer lo contrario. Siempre habrá un motivo, por mínimo que sea, para estar alegres de forma sana; si no lo ves, búscalo. Cuando te tomas la vida con alegría, la alegría termina por tormarla contigo. Argumenta nuestro amigo Aniceto Giménez Contelles, "que a veces aún sabiendo lo que se quiere, la dificultad estriba en que no se sabe como llegar a conseguirlo". A mi modo de entender, puedes verte en medio de un naufragio, en alta mar, tú y tus circunstancias; entonces piensas que has de sobrevivir, 'sabes lo que quieres'. La dificultad en esa situación es obvia, aún así, sabes que la única forma posible es mantenerse a flote y ponerse en manos de la Providencia Divina. Si en ese escenario logras contarlo, lo habrás conseguido. Aquello que requiera ser entendido, se entenderá; solo es cuestión de permanecer en alerta. Si te quedas sin encendedor, no desesperes, siempre habrá una cerilla al alcance. En la vida no hay nada seguro, salvo estancarse. Cierra puertas y abre ventanas, deja que la casa de tu interior se airee, toma aire, asómate al mundo, recibe de su luz y vuela en tus sueños. Vivir está a un solo paso del final en este pasar. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©22/7/2015 J. Javier Santana
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