domingo, 19 de julio de 2015

La vida no tiene quién la espere, pues siempre estará en movimiento.

Tantos los gritos como los prejuicios no sólo "ensordecen el corazón, bloquean el pensamiento, destruyen el respeto y nos vuelven violentos", sino que además aniquilan todo espíritu de bien y a toda alma que, de forma pausada, observa la vida desde otro prisma. Antes de emitir un grito, o condenar con un prejuicio, mírate a ti mismo; ese grito, o prejuicio, lo único que hará es hablar claro de lo qué somos y cómo somos. Cree el dedo acusador, la voz destructora, que todo el mundo es de su condición. A veces te llegas a preguntar dónde estarán los que se hacen llamar grandes y verdaderos amigos, y no sé por qué todos se encuentran en el mismo lugar; no se encuentran. Cada segundo de nuestras vidas tienen su vital importancia. Unos construyen, otros sueñan y ambos suman para definir. La vida no tiene quién la espere, pues siempre estará en movimiento. Aprender a llevarla es la clave, pues no existe un patrón fijo; salvo que decidas hacerla monótona. No es lo mismo vivir que estar viviendo; pues nunca se termina de aprender todo lo que se ha venido a enseñar. Hoy podrá ser un día como otro cualquiera, razón de peso para no desaprovecharlo; aun en el empeño de ver las cosas en blanco y negro, todo es en un contraste de colores. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz comienzo de semana. ©20/7/2015 J. Javier Santana

* Me encantaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-ama

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