domingo, 28 de diciembre de 2014

El amor es el camino más corto entre dos corazones.

El amor es el camino más corto entre dos corazones. El beso, el abrazo, la mirada amorosa o tomarse de la mano es el hilo conductual que ayuda a salvar cualquier frontera; pues ellos rinden homenaje al respeto, la tolerancia y el perdón. A veces un simple te quiero, te amo, es bálsamo purificador y sanador para una mente cerrada; un corazón herido. Dicho en palabras de Mery Rodríguez Suárez: "No hacen faltas palabras con el lenguaje más universal; sonreír, mirar con el corazón a lo grande,... son signos de amor. Las fronteras insalvables se salvan con el afecto, no hace falta en principio nada más, es sencillo; besar, besar y besar en cascada, y, abrazar, abrazar, abrazar sin soltar, apretar y achuchar... Es infalible". Por momentos no se logra avanzar porque, no solo somos fieles a lo que nos frena, sino que además somos especialistas en ponernos frenos. Si decides plantar una mata, no solo lo idealices, plántala; es la única forma de hacerla crecer. Las ideas y los sueños están para llevarlos al jardín donde florecen. No solo nos basta con lo que tenemos, sino que además buscamos donde no hay. El Señor está con nosotros y Él viene siempre a nuestro encuentro. Cuando se entiende la gracia de la Eucaristía, para un cristiano católico, es su máximo exponente en Gracia, y un encuentro personal con Él en el Sagrario es infinitamente milagroso. Si no se entiende, entiendo sea complicado poder concebirlo como tal. Lo dice un peregrino que también pensaba igual; no entendía ni le interesaba entender nada. Ojalá un día puedas descubrir esa gracia; desde aquí te invito a ello. Es como todo, y sirva de ejemplo: para estudiar sólo hay que tener el deseo, y lo puedes hacer en cualquier lugar, pero el silencio de la biblioteca o ese rinconcito elegido de silencio para dedicarle al estudio no es canjeable. Cierto es que hay de todo en la viña del Señor. Mucho se suele decir de que existen personas que acuden a determinados lugares, pero esos lugares y lo que se vive, no pasan por ellos. Es así, y de seguro es que dentro de la Iglesia Católica hay muchos que no son el mejor ejemplo, pero hay otros que su fe la llevan con gran dignidad. Esto mismo suele ocurrir en muchos estamentos y profesiones. Me encanta todo código de franqueza porque del diálogo siempre se ayuda a construir. Hay personas que creen es condición de infortunio, no sacudírselo; pecan de insensatez. Los quiero, piensa en positivo, gocemos de la Navidad cada día y feliz comienzo de la última semana del año. ©29/12/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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