viernes, 19 de diciembre de 2014

No se encuentra fácilmente a quién uno busca, pero Jesús siempre será la esperanza sin límites.

Entre más claro se dice, más claro se entiende. Las cosas hay que llamarlas por su nombre, elegir esas palabras que nos hagan caminar hacia adelante. Si cuando vamos a pagar, somos capaces de contar el dinero con el que se cuenta para ello; cuando vamos a emitir palabras, se debe de actuar con el mismo procedimiento; no vaya a ser que nos quedemos cortos y no podamos pagar, o que paguemos de más y entonces será nuestro bolsillo quién se resienta. Mide el pago y di 'sí puedo' porque cuesta exactamente lo mismo que decir 'no puedo'. No se encuentra fácilmente a quién uno busca, pero Jesús siempre será la esperanza sin límites. El grifo depende de uno para que se abra, de Dios para que salga agua; que salga limpia, de la pureza de mi alma. Siempre quedarán cosas por hacer y eso se convierte en el más sano deseo de repetir. Cada día lleva implícito su título y nuestro ha de ser la capacidad para descubrirlo. Las cosas cambian antes de tiempo, en función del tiempo que tengamos previsto para ellas. No existe el tiempo preciso para protagonizar un cambio; lo que nunca puede faltar es el ánimo y el deseo. La esperanza de un fin es la virtud de un nuevo proyecto y el anhelo por conseguirlo. Vaya o me voy, pero por favor; no deje de volver. La soledad tiene billete de vuelta. Los quiero, piensa en positivo y feliz fin de semana. ©19/12/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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