jueves, 18 de diciembre de 2014

Uno sólo puede garantizarse a si mismo; a partir de ahí, todo puede pasar e incluso los milagros.

La buena amistad nunca desampara, todos en algún momento hemos estado en los dos lados del columpio. Unas veces no hemos correspondido, otras no nos han correspondido a nosotros. Lo cierto es que para los dos casos hay que estar preparados; valentía, coraje y sensibilidad para cuando decimos no, hasta aquí hemos llegado; fortaleza, compresión y sentido común para saber encajar el golpe cuando nos dicen no. En cualquiera de los casos siempre nos salvará esa buena amistad que nunca abandona, que se cruza en el camino para decirte: Aquí estoy,  Yo Soy Jesús, te presento a un nuevo peregrino. Miraba el bloqueo hacia afuera, cuando en realidad ignoraba lo tenía dentro; no había cuento de hadas. Cuando parece que todo va sobre ruedas, se nos pincha una; cuando vas a buscar la goma de repuesto, le falta aire; cuando le has dado aire, te das cuenta que te falta el elevador para colocar la rueda; cuando por fin logras ser auxiliado por un conductor que te facilita el suyo, no te vale; cuando decides llamar a la grúa, ella acude pero ya es de noche y, cuando definitivamente logras ponerle la rueda, se nos ha agotado la batería porque con todo el trajín nos dejamos las luces encendidas; gracias a Dios que estaba la grúa y nos dio corriente. Al final, a pesar de que pasara e invirtiéramos algo más de tiempo, el carro siguió su curso y nosotros con él. Con la vida, y todo lo que ello representa, estamos en el proceso de la rueda de recambio sin aire. Uno sólo puede garantizarse a si mismo; a partir de ahí, todo puede pasar e incluso los milagros. Los quiero, piensa en positivo y feliz día. ©18/12/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

No hay comentarios:

Publicar un comentario