domingo, 28 de diciembre de 2014

Para el Amor y su duende nada es imposible; incluso volar como las gaviotas.

Cuando nos ponemos en la tesitura de nada, estamos en la predisposición de aprender algo; y aún así, sabiendo, no se sabe nada porque siempre nos quedará un hueco por donde aprender. Si por algún casual te asalta a la cabeza eso de: Ya me lo sé, cuidado. Estás bajo la amenaza de la ignorancia. Recuerda que ella sabe más de lo que uno mismo pueda saber; nada. Felicitar es algo que no cuesta nada, pero que adquiere tremendo valor; embellece el alma de quién da y esta dispuesto a recibir. El juicio y el prejuicio suelen marcar, y estar en una actitud de presente, contemplativa y de autoobservación, ayuda a sostenerse en equilibrio; trabajo propio del buen escultor. Para el Amor y su duende nada es imposible; incluso volar como las gaviotas. Todo va a depender de la cantidad de vueltas, o altura, que se esté dispuesto a dar o volar; en una hay que tomar la decisión de soltarse y esa lleva el sello de 'ahora'. La magnitud del éxito en el empeño no la marca lo grande que éste haya sido; sino esos pequeños logros que apenas se ven. El exceso de privacidad en un mundo tan al descubierto, hace que el hecho sea pura anécdota. Ahí donde prima la tolerancia, el sentido común le abre paso a la razón y, la razón, comulga con los más profundos sentimientos de igualdad. Todos hemos nacidos iguales, la diferencia está en saber descubrirlo. Los quiero, piensa en positivo, gocemos de la Navidad cada día y feliz domingo día de los Santos Inocentes. ©28/12/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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