martes, 2 de diciembre de 2014

Todo y más puede ocurrir porque nada pasa como uno piensa, cree, quiere o ve las cosas.

La importancia como la felicidad viven tan unidas que a veces se confunden sus sentidos; es como la clara y la yema del huevo. Aunque ambas son necesarias para la tortilla, cada cual tiene su cometido dietético. La yema nos aporta las vitaminas y el hierro, aunque por su alto contenido en grasa es recomendable no exceder su consumo; la clara, separada de la yema, es rica por su alto contenido proteico. Lo mismo ocurre con el ego y el alma; el ser importante, luego ego cuan yema es, no se puede consumir en exceso pues es insano por su alto contenido en arrogancia; como de sana es la autoestima comedida para ser feliz, luego alma cuan clara de huevo es, importante también para la felicidad y el oxígeno de nuestra mente. Si te sientes raro llevando tiempo en algún lugar, siéntete como si fueras recién llegado. Se sentaron a comer, la conversación era fluida, las miradas se entrecruzaban; la comida se enfrió. Todo y más puede ocurrir porque nada pasa como uno piensa, cree, quiere o ve las cosas. El arco iris se pone por diferentes lugares y cada cual lo ve de diferentes ángulos. Si a la hora de acomodarte te toca el asiento más incómodo, no te quepa la menor duda que ese era justo el asiento que te correspondía en ese momento; a parir de ahí, cualquier otro asiento puede ser tuyo. Cuando eso ocurra no nos quedará otra que mudarnos; cuando a quién le corresponda ocuparse de ti, no lo hace, toca pensar. Nadie se puede ocupar mejor se uno que uno mismo. Si te quieres, todo irá bien; si te descuidas, comienzan tus problemas. Se vislumbra el umbral de la depresión. Se puede concluir que descuido personal es igual a depresión. Una persona que se cuida no dispone de tiempo suficiente para deprimirse; cuidado físico, mental o espiritual. Ha de haber un equilibrio entre estas tres partes, desde que una flaquea le estaremos dando cobijo a la depresión sigilosa; esa que penetra sin apenas hacer ruido, como el ladrón en la noche. Para combatirla primero habrá que identificarla; pues será a base de golpes que se rompa la nuez, esta nos lo agradecerá con su fruto. Muchas veces se hace necesario romper para descubrir el auténtico fruto; la nuez como la almendra son claros ejemplos. Los quiero, piensa en positivo y feliz día. ©3/12/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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