domingo, 21 de diciembre de 2014

En Jesús está la esperanza, en la Navidad la esperanza perpetua.

Hay palabras que no pueden pasar desapercibidas y Eucaristía es una de ellas. No importó el tiempo que estuviste sin ella; no importó que no la entendieras bien o se mal interpretara; no importó que te gustara, estuvieras de acuerdo o te fuera indiferente; nada importó, porque Eucaristía siempre reinó, reina y seguirá reinando ahí donde el reinado no lleva trono; en lo más profundo de nuestros corazones. En la confianza anidan el peligro y la fortaleza; en medio, la prudencia.  Es necesario ponerse en posición de avanzada, a cada día le aguarda su correspondiente aventura; dejarla pasar sin que ella nos cuente algo es ver como se fue sin apenas darnos cuenta. Nos tenemos a nosotros mismos, somos importantes para nosotros o al menos debiéramos sernos. Todo tiene su justo tiempo para requerir de nuestra atención, saberlo es necesario para dosificarnos; de lo contrario, cuando acudas a tu encuentro para contigo mismo, te sentirás un auténtico extraño, perdido y sin horizonte. Todo vuelve a empezar, cada tramo tiene su comienzo y no todos contienen la misma distancia; lo importante es ver qué descubriste en ellos, pues a mayor distancia menos esencia. Las etapas están para vivirlas y no para quemarlas si éstas no tienen un proceso con principio, desarrollo y fin; no hay tiempo atrás para recuperarlas. (Esta última parte ha sido inspirada por mi amada Ingrid Arteaga Bomnin). Como dice Mima: "En Jesús está la esperanza, en la Navidad la esperanza perpetua". Los quiero, piensa en positivo y feliz domingo. ©21/12/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

No hay comentarios:

Publicar un comentario