jueves, 11 de diciembre de 2014

Todo los caminos tienen huecos y la importancia, o no, de ellos siempre se la dará uno.

Para la cultura, la buena educación y los buenos modales no existe mejor escuela que La Vida Misma. Cuando uno no sabe, o conoce algo, cuenta con toda su actitud para poner todos los medios a su alcance para aprender; pues nadie nace sabiendo. Ahora bien, se sabe lo que hay que aprender, pero qué ocurre con aquello que se nos ha ido de frenada o nos hemos pasado de rosca. El tango siempre le buscará la vuelta. Si buena ha de ser la actitud de aprender, excelente ha de ser la de desaprender para que reaprender tome su verdadero cuerpo; una buena y mejor toma de conciencia. La vida me ha ido enseñando que no existe mejor religión que amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo; a partir de ahí ya será cuestión de elegir la autopista que mejor se considere para el trayecto y la profesión de fe. Senderos al alcance se tienen bastantes y no hay uno mejor que otro ni más perfecto. El mejor será el que uno decida y le permita estar en máxima sintonía con el espíritu. Si uno desea lo bueno para uno, también deseará lo mejor para los demás; si existe algo que consideres malo para ti, tampoco lo desearás para el otro. Cuando se opta por un determinado camino, uno puede hablar de él e incluso ayudar a otros a que responsablemente adopten el suyo. Todo los caminos tienen huecos y la importancia, o no, de ellos siempre se la dará uno. Cuando libremente yo elegí el camino de la Iglesia Católica fue porque este me abrió los ojos para disponer de una mayor sintonía con Jesús, pero eso no quiere decir que este plenamente de acuerdo con todas las acciones que, del seno jerárquico, de la misma se emprenda;  especialmente en su contexto histórico. Mucho lleva ésta de perdón y reconciliación, y mientras ello se tenga presente antes sanará la herida; una herida que nos afecta a todos los creyentes en ella. Una persona no se compone solo de pasado, aunque sus errores pesen como una losa. Nadie vive exento de ellos y digno será arrepentirse e iniciar un proceso de corrección. No existe el pecado eterno; existe el camino de la conversión. Aquel bar me sirvió su última cerveza del partido, sin manises; colgó el cartel de 'se alquila'. Los quiero, piensa en positivo y feliz día. ©11/12/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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