No es necesario saber si un perro nos puede morder, basta con conocer su raza para saber el calibre de su mordida. Nuestros valores no se pueden echar por tierra, se aman y se quieren. En el atardecer de la vida nos examinarán del amor, y hemos de llevar las tareas bien avanzadas. Es bueno, por otro lado, que expulsemos fuera lo que se siente, malo es cuando guardamos. Poco a poco, al tiempo que se ponen los apósitos, las heridas irán sanando; hay que darles tiempo a cicatrizar e importante es la voluntad y fe en querer que sanen esas heridas del alma. En ocasiones, esas negativas actitudes de quienes nos rodean, vienen a ser algo así como un "personajillo" lo suficientemente astuto e incómodo que entra y sale a su antojo en nuestras vidas, y es a base de esa dinámica, de entrar y salir, cómo se le va identificando. Lo bueno del caso es que llega un momento que, una vez dentro, lo vuelves a ver salir y para cuando quiere volver a entrar ya estamos lo suficientemente capacitados como para ponerle freno; es para ese entonces cuando uno es quien decidirá si le autorizamos, o no, a volver a entrar en el interior de nuestro corazón. Se le dirá adiós con un te quiero y un basta ya, hasta aquí hemos llegado. Improvisaciones de última hora siempre encuentran soluciones en el último momento. Son nuestras manos las que primero salen en nuestra defensa y pasan al ataque; cuida lo que de provecho te puedas llevar en ellas. En lo que uno no vio ni creyó, hay alguien que si creyó y vio. Los abrazos no se explican porque simplemente nacen y se dan; los besos no se piden, se ofrecen y se reciben; el sexo no se exige, surge de forma natural y, por tanto, el amor no se suplica, se conquista, gana y cultiva día a día. Para el amor no existe mayor receta, salvo esa pizca de sal que cada cual sea capaz de poner de su propia cosecha; porque cada cual ama de forma diferente, todos hemos sido dotados de esa misma capacidad y bebemos de la misma fuente. Ama a tu forma, pero ama siempre. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz día. ©24/1/2015 J. Javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario