miércoles, 21 de enero de 2015

En la vida se trata de tener una guía, no un guión.

En la vida se trata de tener una guía, no un guión. Genialidades del ser humano; dónde las buscas, las encuentras. Se podrá dar la vuelta al mundo, por ese flamante y bello universo que es ese otro pequeño mundo de las bibliotecas, y no encontrar palabras tan bellas como la que encontró la abeja cuando se posó sobre el libro que contenía las palabras de James Russell y de allí extrajo todo su polen para expandir la inteligencia de una mente a otra. La buena noticia es que la abeja aún sigue polinizando. Toma pues de su rico panal y lee cuan bella y deliciosa miel; senderos para amar ya está llegando. Revolotean las palomas en el parque bajo un cielo gris claro; los niños se aproximan cautos queriendo jugar a cogerlas. Perciben, las palomas, bajo la aparatosa presencia su dulce reclamo; un grano de maíz. Sentado y dispuesto a reconocer la actualidad de la prensa, observo la auténtica diferencia; contrasta el bello mensaje de las palomas y los niños con esa otra realidad que bajo tinta negra nos intenta pintar la actualidad rabiosa del noticiero. Tan lejos como tan cerca, la vida mantiene su pulso latido a latido, día a día, paciente e impaciente. Azota el paso del tiempo sobre el rostro y la mirada de un viejo amigo; no supo elegir su destino. Las campanas al viento invitan a la llegada de ese nuevo día donde no pasa el tiempo; puntual nos dan las horas ayer, ahora y siempre. Quizás fuiste el niño de las palomas o el tiempo reflejado en tu cuerpo; en cualquiera de los casos, allí dieron y darán las horas las campanas al viento. La dicha pues ha de ser ese lugar del tren donde la desdicha se quedó huérfana y allí estabas tú para recoger la dicha que nunca viaja sola. Qué no nos toque el tiempo las campanas. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz día. ©21/1/2015 J. Javier Santana

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