sábado, 17 de enero de 2015

Cuando se corre tras el amor éste llega de forma natural.

La religión en sí misma como "una colección organizada de creencias, sistemas culturales y cosmovisiones que relacionan a la humanidad a un tipo de existencia", forma y ocupa una parte importante en la estructura de la sociedad y en el propio desarrollo de las civilizaciones; cosa muy diferente son a los extremos donde se llevan y confunden. La historia está plagada de errores donde las religiones tienen y han tenido algo más que un protagonismo estelar, ésta no se puede borrar, claro está; la historia nos ofrece una muy buena oportunidad para aprender de ella y seguir hacia adelante con su curso en positivo. El problema de las religiones son los extremos; si no hay una conciencia plena desde el amor, el alma se tara. Cuando el amor verdaderamente se busca, éste viene y llega hasta donde la imaginación alcance. Una gota de agua cuando impacta contra un cristal se convierte en múltiples gotitas de agua, y cada gotita hace por expandirse hasta unirse y convertirse nuevamente en una sola gota. Así es el amor cuando impacta en nuestros corazones; hace fiesta como el estruendoso golpeo de la gota de agua contra un cristal, luego se expande por todos los sentidos hasta unirse y convertirse en un solo amor. Cuando se corre tras el amor éste llega de forma natural; si esperas y confías, él por si mismo viene a nuestro encuentro. Se puede decir que en el amor hallas el mínimo común múltiplo porque con él todo se puede y se hace más sencillo y llevadero. Cuando de corazón se siente no existen las barreras. La base para sentirse libre reside en la casa del amor porque, como diría el Dalai Lama, con él vuelas, siembras y echas raíces, y por consiguiente ofreces motivos sobrados para retornar. Ofrece pues una oración incondicional por el que tienes a tu lado, ese es tu mejor y mayor regalo de Amor. Los quiero, piensa en positivo, ora, ama y feliz día. © 17/1/2015 J. Javier Santana

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