martes, 6 de enero de 2015

La oración es ese primer peldaño que nos acerca al alma.

Dónde residirá lo esencial; allá dónde nuestra imaginación alcance. Qué certeza puede haber en aquello que seamos capaces de imaginar; toda la que estemos dispuesto a admitir. Cuál es límite; aquel que no trascienda la libertad del otro. Nosotros componemos la magia, le damos forma; que se destruya o no, también dependerá de nosotros. Si nos perdemos en lo invisible, éste, como a buen ciego, le llevará hasta lo visible; sólo es cuestión de confianza y de dejarse llevar. Quien decida guiar hacia el abismo, no guía a nadie más que a sí mismo. La oración es ese primer peldaño que nos acerca al alma. Quizás hoy no tengas un regalo para nadie, o simplemente se nos haya olvidado; siempre estará la oración. Para ella no se requiere de templo, escuela o dinero; solo te haces falta a ti contigo mismo, y no confundas oración con rezar. Orar es meditar, estar bien contigo y con los demás; poner un pensamiento bueno, positivo, que unidos de la mano nos ayuden a caminar por los senderos del amor, ese que nos permitirá avanzar en el perdón y la fortaleza del alma. El Espíritu de la Navidad se va yendo, y nos ha dejado impregnado de grandes sensaciones, encuentros, propósitos, cambios de rumbo, enseñanzas; del elixir para afrontar con frescura el reto de un nuevo año. Todo lo nuevo comienza hoy; disfruta de tu estreno. Los quiero, piensa en positivo y feliz día. ©7/1/2015 J. Javier Santana

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