jueves, 15 de enero de 2015

¿Se puede vivir ausente de la política?

La política es un fenómeno que se nos incrusta por todo el cuerpo y se expande como el olor a sudor. Uno no desea sudar, y menos aún dar olor a sudor; pero eso es algo muy natural en el ser humano. Intentas asearte lo mejor que puedes y usar perfumes para evitar el olor a sudor. Con aseo o sin aseo, con perfume y sin él; el olor a sudor es innato. Así es la política, nos guste o no, la evitemos o no e incluso perfumándola, siempre dará olor, y nadie está exento. Dicho esto, aunque no me guste hablar de política y tampoco simpatice mucho con ella, yo también, me guste o no, estoy infesto. Me considero un ateo político, no creo en ella, me decepciona las formas de hacer política y confieso que hubo un tiempo en que me interesé por ella. Entiendo, por otro lado, que sin ella difícilmente una sociedad se pueda estructurar, digámoslo así; el político de la política ha mancillado su buen uso. Eso es lo que, por lo general, el ciudadano de a pie, como yo, ve y entiende. Qué ocurre con la política en el país que resido, España; pues que ha tocado fondo, bien fondo. Pocos son los que creen en la política que nuestros políticos han creado. No voy a entrar en detalles porque todos sabemos las consecuencias de una política mal gestionada, se dan todos los vicios habidos y por haber. Es muy normal que ante un panorama nefasto en política surjan alternativas, y surgen para todos los gustos; desde los más conservadores de la extrema derecha hasta las políticas más a la extrema izquierda. Fruto de este vergel de selva salvaje que nos creamos los humanos surgen organizaciones como Podemos para abanderar el desencanto generalizado y bien manipulado. De si estoy a favor o en contra; si son buenos o malos; correctos e incorrectos; creyentes o ateos; conservadores o comunistas. Qué más da, ellos están porque de alguna manera todos, o casi todos, los hemos creado. Sé que se hace harto imposible creer en el respeto y la libertad de expresión desde el plano político, pero tanta las malas como las buenas hiervas hay que dejarlas crecer. No en vano mi maestro Jesús decía que había que dejar crecer la cizaña junto al trigo. Por algo será. A muchos les preocupa el poder en el escenario político de Podemos; entiendo, por otro lado, que se lo han ganado a pulso. Se han nutrido de los nefastos y acumulados errores de otros. Me he atrevido a escribir este artículo por toda la polvareda que se ha formado en la región andaluza sobre la posibilidad de un referéndum sobre la Semana Santa. Parece que eso de los referéndum se pone de moda en nuestro país, todos quieren uno. Soy cristiano católico y, como tal, me gusta participar de la Semana Santa y todo lo que ello conlleva, pero mi principal Semana Santa la vivo en mi interior. Yo confío plenamente en Dios y el sabe como manejar sus piedras. Son muchos los ateos convertidos a la fe, y muchos de la fe convertidos al ateísmo. El mundo no se va a detener por ninguno de ellos ni de nosotros. Es el momento de que cada cual afiance su fe y nazca la verdadera fe.

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