lunes, 26 de enero de 2015

Todo lo que aprendí ayer, lo doy hoy y se me olvidará mañana; el secreto de aprender siempre.

Como nombres tienen los días y guardan su personalidad; el tiempo actúa sobre nosotros. Malo es despertar cada mañana creyendo tener todas las tareas hechas y todo debidamente aprendido. La vida es un constante manantial de aprendizaje que, como buena universidad, nunca dejará de fluir conocimientos. De ahí que todos los días nos toque aprender, porque en alguna ocasión tocará dar de beber, enseñar. Si estamos en una permanente actitud de aprendizaje, estaremos todos los días escribiendo y borrando en la pizarra. Todo lo que aprendí ayer, lo doy hoy y se me olvidará mañana; el secreto de aprender siempre. Aunque la crisis no fuera conmigo, yo no la creara; hice, como buen ciudadano, economía de guerra, luché por los valores y combatí a la "cosa". Nadie es ajeno a un determinado olor, como tampoco se puede vivir eternamente sumido en una queja. El lamento solo logrará del entusiasmo una mezquindad; si tiempo hay para un lamento, tiempo tiene que haber para la alegría de vivir, aún en las peores circunstancias. No existe mal, o situación peor, que la propia que dispone aquel al que se lo cuentas. Canta pues, de nuevo al sol, lo mejor de una canción que, dispuesto a encontrar, nos alegre nuevamente el corazón; ley de vida sana. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz día. ©27/1/2015 J. Javier Santana

No hay comentarios:

Publicar un comentario