En las cosas sencillas residen los auténticos valores, y digo auténticos porque lo único que se necesita es a uno mismo. Cuando para estar bien, se necesita de toda una vida para hacer de una constante el hecho de estirar la mano, en el ánimo de alcanzar aquello que permanentemente se nos resiste, se corre con el riesgo de encontrarte en el día final viendo pasar la vida sin haber estado en ella. Valora las cosas que te son importantes y el resto te vendrá solo. Así nos dice Tolkien, cantar, reír, comer y cuántos verbos más, en positivo, consideres. El gusto está en la variedad. En mesa de tres, jardín de los secretos, manjar de lo auténtico, sincero, abriga el momento. Cuando hay vida, hay luz; por muy pequeña que ésta sea. Cuando hay luz, hay vida; por pequeña que sea la llama que prende. No quieras, por tanto, apagar la luz que te da la vida; por diminuta que ésta sea. Ella fluye, da calor, aire, ablanda el entorno, marca el destino y la paciencia, es tierna y despierta sonrisas; es luz de amor y vida. Quién dijo que tu luz era pequeña; qué más da si lo es; lo verdaderamente importante es que tu luz, siempre, se mantenga viva. Aún en la oscuridad, destellan tus ojos cuando los mantienes abiertos; porque nadie podrá apagar la luz de tu corazón. Cuando nuestro corazón prende, nuestros ojos iluminan. Da tu Luz. Los quiero, piensa en positivo y feliz domingo. ©11/1/2015 J. Javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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