No puede resultar difícil salir al encuentro de aquel que nos ama, que todo lo da, que se presta a una escucha atenta y que siempre nos da a elegir la mejor opción. El Amor de Jesús ofrece, nos brinda y da la libertad de decisión. Sea errada o correcta, Él nos dejará libres; en juego está nuestra inteligencia espiritual, que no se activa salvo por sí misma y bajo nuestra libertad. Es de esa inteligencia espiritual de donde se nutre la fe. Él nos pone la mano y nos invita a seguirle, y tampoco pasa nada si no le sigues. A cada uno le da una forma diferente de seguirle y no existe una mejor que otra. Se le entiende muy fácil, aunque no se le comprenda; sabe esperar. Es el Rey de todo, de la paciencia; porque sabe también esperar en la paciencia, justo ahí donde la victoria está garantizada. Quizás nos vallamos de este mundo sin realmente haberle conocido bien, pero aún así Él nos estará aguardando en la puerta de embarque e incluso conoce nuestro número de asiento, de si es en el pasillo o ventana, clase turista o no; cuida de nuestro equipaje, lo tiene todo dispuesto en el destino, sabe cuál será nuestro alojamiento y las personas que residirán en él. No se le escapa detalle aunque te demores en comprar el billete, se te haya olvidado comprarlo o pierdas el vuelo. Así de grande y maravilloso en el Amor es Jesús bajo el silencio.
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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