domingo, 8 de marzo de 2015

Cuando no se tiene sobre quién ordenar, se ordena sobre uno mismo.

Muy sugerentes las palabras de García Márquez; "un hombre mirará a otro hombre hacia abajo, sólo cuando toque ayudarle a levantarse". Qué ocurre cuando le miramos hacia arriba, será sólo cuestión de estatura; pues la forma en que dos hombres se han de mirar es de frente. La mirada se extravía, tiende a irse con la mente; nadie conoce mejor nuestra mirada mental que nosotros mismos. Lo que das, ocultas o callas; lo regalas con la mirada. Y no hará falta observarla, ella misma, de forma natural, nos delatará. Aunque tu rama se seque, ahí seguirá habitando tu nido. Cuando se nos escurra un racimo de plátanos, aun se nos desgaje uno; no lo abandones. Todos forman un cometido y, una vez en nuestras manos, son indispensables. Puedes estar viendo un cuadrado azul y pensar que es de color naranja; quién puede decirnos lo contrario. Cuando se toma el camino equivocado, solo se trata de tomar el correcto; quién podrá indicarnos lo contrario. Cuando no se tiene sobre quién ordenar, se ordena sobre uno mismo y entonces todas las órdenes serán razonables aunque no sean obedientes. La razón muchas veces no comulga con la obediencia y ésta a su vez con la justicia. Razón, obediencia y justicia; tres primas hermanas reinas de un duelo de amplio debate. Cuando las tres se ponen de acuerdo, la familia es bien allegada; cuando entran en contradicción unas con otras, brotan todos los pecados capitales y la tendencia natural es ir a buscar fuera lo que ya no se logra alcanzar dentro. La razón es obediente cuando la obediencia se la da, y la obediencia dará la razón cuando ésta considere sea justa. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma, feliz domingo día del Señor y hoy, especialmente, feliz Día Internacional por el respeto a la Mujer en todas sus facetas (Felicidades). ©8/3/2015 J. Javier Santana

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