El amor es universal, el mejor y más sano cicatrizante. Es fácil de contagiar y, ahí donde penetra, se queda. Difícil será darle la espalda, pues sería como darte la espalda a ti mismo, y eso físicamente es bastante complicado por no decir imposible. El amor sólo contiene una receta, y es aquella que nos impulsa a seguir hacia adelante contra vientos y mareas. No conocí lucha que no se combatiera y ganara con amor. Porque, ante el amor, todos somos niños, todo se rinde y nada deja sin hacer; incluye, multiplica, comprende, acoge y sana. Si aún no conoces ríos de fortuna, nada sobre mares de amor y descubrirás la infinitud de su bello horizonte. Cuando menos lo esperas, se traba una grapa y nos levanta un punto de la ropa. Es ese mismo punto el que nos invitará a tener un poco más de prudencia, de lo contrario acabaremos con toda nuestra ropa. Hay sorpresas desafortunadas que llegan a nuestra vida de forma inesperada, como esa grapa que se nos trabo en la ropa. Cuando eso ocurre parece como si el mundo se nos fuera a acabar ahí, y de la misma forma que la grapa nos ayudó a ser algo más prudentes, esas sorpresas a destiempos nos invitarán a ser algo más pacientes y perseverantes en desarrollar la voluntad necesaria para revertir cualquier situación adversa. Nada es comparable, así te tomes una eternidad, a la satisfacción que representa la alegría del trabajo bien realizado y la consecución de un objetivo, o sueño, logrado. Revives en el proceso para llegar a la conclusión de que mereció la pena. Lo vivido y aprendido nunca hubiera sido igual; hubo inquietud, casi que se sufrió, pero nada es comparable al regocijo que se siente al acabar el proceso; sientes que tu espíritu vuela, pues ha logrado sortear un gran peso. Todo premio tiene su precio, nosotros le ponemos el costo. Si estás en la dinámica de amar, ama; si sólo estás para ver cómo lo hacen los demás, aprende; si te niegas a ello, observa; si se te niega, espera. Todo, y más, merecerá la pena; no hay amor vivido que no lleve un recuerdo, aun fuera un desamor, mereció la pena. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma y feliz día. ©25/3/2015 J. Javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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