viernes, 6 de marzo de 2015

La ciencia hace por imponerse; la naturaleza se sobrepone.

La naturaleza es siempre un libro abierto para los ojos de toda imaginación. Ella se anticipa a nuestras soluciones y no es necesario preguntarle sobre su sabiduría porque en si misma es sabia. No regatea y su lenguaje es siempre sincero, reparte para todos los gustos; no en vano a cada periodo estacional le da su color y brillo. Es un bálsamo inconfundible para los extraviados, una forma de vivir donde la acogida es su mejor recaudo. Quién se atreve a decir que la naturaleza no lleva implícita páginas de lecturas infinitas. Sonríele aunque sólo sea por hoy. A veces nos toma más tiempo poner a dos personas de acuerdo, que a todo un regimiento. Cuando se nos retuerce el día, vívelo como tal; no hay arruga de tela que con el paso de una plancha no se termine estirando. Si en medio del mar pasas desapercibido, no te preocupes, tú sólo encárgate de subirte a la cresta de la ola; del resto ya se encargará el mar. Nada habla más alto que el sonido constante e intenso de una gota que al caer, tras otra, esculpe la fija mirada del silencio. Las "verdades absolutas" integradas en las Sagradas Escrituras son aquellas que nos traspasan el corazón y logran transformar el mundo desde la propia verdad que es el el Amor. Hasta que no veamos el Amor de Jesús reflejado en el otro, no terminaremos de descubrirlo. Todas y cada una de las lecciones se hallan escritas desde la naturaleza; tanto le habló ella al hombre que le proporcionó todos los medios para que su sabiduría quedara impresa en papel. La ciencia humana hace por imponerse; el imperioso poder de la naturaleza marca los tiempos, comanda el devenir de los días. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma y feliz fin de semana. ©6/3/2015 J. Javier Santana

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