martes, 3 de marzo de 2015

Habiendo tantas cosas bellas, no malgastemos energías en aquello que las afea.

Nuestra propia humanidad hace buena las palabras de Victor Hugo; como la naturaleza no utiliza nuestro propio lenguaje pensamos que es muda, y nada más lejos. La naturaleza nos habla y habla una y otra vez, y también se cansa como nos cansamos nosotros. Ella se manifiesta y, a su forma, da sus golpes sobre la mesa; entonces es que la entendemos y empezamos a cuidarla. Esa es la profunda tristeza en la que se sumergen aquellos que aún respiramos por y gracias a ella. Cuando cuidas a la naturaleza, no estás cuidando a otra cosa que a ti mismo. La naturaleza habla su propio lenguaje y no es para sordos. Cuando se coquetea con la bobería, se termina corriendo el riesgo de ser bobo. La razón es lo último que se ha de pretender cuando la sensatez de lo que se discute está por encima de ésta. Lo cierto es que cuando en juego está la evolución de un determinado evento o proceso, y eso pasa por las manos de alguien que, además de no atenerse a razones desde la sensatez, lo retiene; lo mejor es no entrar en detalles de quién lleva razón a la hora de proceder. Mientras se entra en detalles, que no conducen a ninguna parte, el perjudicado es el propio proceso; pues éste permanecerá en estático. Alimentar una duda, por falta de conocimiento, es una forma excepcional de corroerse  interiormente, y todo aquello que se pudre por dentro termina por dar mal olor afuera. El ser humano tiene una forma muy especial de dar ese olor y suele emitirlo desde su propia boca en forma de palabras. Somos especialistas en crearnos o creer ideas falsas y luego pregonarlas a los cuatro vientos sin considerar el posible daño que se pueda ocasionar. Cuidado con los bulos, no escuches cuando no sabes; no digas cuando no conoces a ciencia cierta. Para ver una puesta de sol hay que esperar a que éste se ponga, lo cual no quiere decir que al otro lado del mundo no se esté poniendo; hay puestas de sol para cuántas personas estén dispuestas a esperar y verlas. Habiendo tantas cosas bellas, no malgastemos energías en aquello que las afea. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma y feliz día. ©3/3/2015 J. Javier Santana

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