Difícil se hará siempre la posibilidad de andar, si constantemente nos auto imponemos obstáculos. Ya bastantes piedras y murallas nos encontramos por el camino como para encima dedicarnos a construírnoslas. Y es que, en la mayoría de las veces, nos la construimos sin darnos cuenta. Nos retiramos en el descanso de la noche para al siguiente día encontrarnos con una nueva muralla, y cómo cuestan destruirlas una vez construidas; incluso somos capaces de apegarnos a ellas de tanto que nos costó su elaboración. Tengamos la capacidad de construir con bloques de hielo aquello que realmente merece ser construido en medio de desiertos abrazados por el sol. Quiere, como diría Jaime Sabines, "con el alma y sin mirar atrás". No porque mi realidad, más allá de mi conciencia, conocimiento o vista, sea una realidad imposible, he de escandalizarme o venirme abajo; todo lo contrario, he de luchar y tomar conciencia para poder ver como mi realidad cercana, con mi capacidad, puede mejorarla y cambiarla. Quizás poco, o nada, pueda hacer por cambiar esa realidad fuera de mi alcance, pero de una cosa sí estoy plenamente seguro; si soy capaz de cambiar lo que a mi alcance esté, podré cambiar toda realidad que a mi paso u onda expansiva llegue. Cuando yo cambio, el universo se presta para cambiar. Quizás no pueda remover el agua con mi vista, o sólo con pensarlo, pero siempre tendré la posibilidad de lanzar una piedra y removerla hasta donde su onda expansiva alcance. Cuando tus piedras ya no te sirvan para construir castillos, lánzalas al mar y provocarás grandes olas de solidaridad en tu nombre. Quizás para ti yo no pueda representar un buen líder porque me ves a diario en paños menores, pero incluso los grandes líderes también lo necesitan y no conocemos que clase de modelo usan. En la vida, bueno es saber que no siempre se gana, a veces toca perder y, para ganar, primero habrá que aprender a saber perder. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma, feliz día y bienvenida a la primavera. ©21/3/2015 J. Javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario