martes, 17 de marzo de 2015

Mientras haces aquello que te gusta, vives.

No existe palo malo, su versatilidad así lo refleja. Un palo nunca terminará en un contenedor de basura; pues tras haber tenido sus mil y una utilidades, su fin, fue acabar en el calor de una hoguera o en las brazas de un buen fogón. El ser humano necesita aprender mucho del palo; cuando no nos sirvió de buen ejemplo, se nos enterró en la carne sirviendo de buena advertencia. Mientras haces aquello que te gusta, vives; la importancia que pueda tener eso que haces en el estatus social es irrelevante, pues uno siempre será quién decida ser y de la forma que quiera serlo. La vida es cosa de cada cual y, una de esas cosas, se ha de tener muy clara con respecto al trabajo; nadie, más que uno mismo, puede echarlo hacia adelante cuando no se tiene todo el apoyo que se precisa. En este mundo unos nacen para apoyar y otros para ser apoyados; a mí posiblemente, y a tenor de mi experiencia, me haya tocado ser de los que apoyan, y muy orgulloso de serlo, aunque de vez en cuando, algo de menos, se les echa en falta a aquellos que presumen ser apoyadores; brillan por su ausencia. Muy a pesar de algunos, que no le agrade lo que seas, uno es al margen de lo que a los demás les guste o no que seamos; la historia del ser se concluye así. Si no conoces mi profundidad, no juzgues mi apariencia. Si ves que tus sueños tienden a escaparse, retómalos ahí dónde los dejastes; ellos saben esperar y cuentan contigo. La competencia trajo el triunfo de aquel que supo ganar incluso en sus mejores derrotas; aprendió a perder porque nunca se retiró y, un día, aprendió a enseñar a ganar. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma y feliz día. ©17/3/2015 J. Javier Santana

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