Bueno es saber cuando uno se lanza al vacío mental o espiritual; conviene pues saber dónde, con qué o con quién nos lanzamos. Según la altura, y los medios, así será el golpe. Siempre habrá alguien que nos advierta del uso de un buen paracaídas, de poco servirá si nos asaltan los miedos o la incertidumbre en pleno vuelo. Se tratará de aplicar lo aprendido y de tirar de las anillas, eso convertirá una posible tragedia en un plácido vuelo en las más elevadas alturas de nuestro espíritu. Antes de salir a volar, a tu espacio vital, llena tu espíritu de una buena dosis de optimismo y regálate la alegría de sentirte vivo. No existe una edad para la destreza; existe una actitud genial. Las cosas mejor decirlas, no sólo de frente; sino también cantándole al corazón. Nadie se va, o nos deja, sin dejar un recuerdo. Cuando uno camina no lo hace pensando en las huellas que va dejando, simplemente lo hace porque tiene que hacerlo. Ideal es llevar un buen calzado para que, de eso que no nos ocupamos, vaya dejando una buena sensación a nuestro paso. Llegará un día en que ya no será necesario ningún tipo de calzado, pero ahí quedarán nuestros zapatos con sus huellas. Vamos viviendo sin la plena conciencia de lo que vivimos, tenemos la posibilidad de percatarnos de que eso es así, y esa es la oportunidad para poder hacerlo todo lo mejor que sepamos. Comencemos por elegir unos buenos zapatos, un buen estilo de vida; empieza a caminar, vive; párate por un momento a observar las huellas de tus suelas, examina tu vida y sé exigente y riguroso con su buena salud; mira el polvo que levantas a tu paso, quiénes te secundan. Si al terminar el viaje, tu calzado no te ha causado ampollas; estarás en el camino correcto. Si por el contrario, éstos te lo han hecho pasar mal; busca las soluciones adecuadas. Cada ampolla tiene su particular solución; mis ampollas no serán nunca las tuyas, y viceversa. Un zapato no sólo está para proteger nuestro pie, sino para caminar con él. No nos han puesto en este pasar de la vida por capricho, hemos venido para aprender a crecer en espíritu; pues lo importante no será nunca el zapato, sino el pie que lo calza. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma y feliz día. ©18/3/2015 J. Javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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