Para meditar las palabras de Steinbeck, no tanto por las necesidades primarias, qué también, sino por todo aquello de lo que hablamos sin decir absolutamente nada. Es curioso como solemos malgastar nuestras energías a la hora de hablar en tiempos donde la comunicación se está convirtiendo también en una necesidad primaria. No será que las nuevas tecnologías no estarán seduciendo. Comunicar es sumamente importante, hablar hablamos todos. Qué no se nos atraganten las palabras de tanto no decir nada. Todo puede resultar una contradicción, hasta que tú haces que sea diferente. Lo peor que le puede suceder a un hijo, es no haber aprendido todo lo mejor de su padre. En un mundo dónde de todo hay, se tiene que aprender a convivir con ello. Lo más fácil es darle la espalda al más débil u odioso; cuando nos ponemos de su lado, nadie lo entiende y se nos cataloga de igual. Existe la libertad de interpretación. Aquel que se considera fuerte, detesta su debilidad; porque no sabe ni ve más allá de su propia soberbia, odio o prepotencia. Cuando lees en blanco y negro, la vida la imaginas, ves y vives en color. Esa tendencia natural a quejarse por todo, sólo se justifica con la necesidad de sentirse incomodo. Hay quienes se han adaptado a la queja y la usan como mecanismo de defensa; pues es considerada como la mejor forma que se tiene para ahuyentar. Quejas a la carta es su pregón, por defecto o por exceso. El fin justificará la causa, ya habrá tiempo para volver a quejarse de otra cosa. Sólo habrá un momento en el cual ya no se podrá reivindicar la queja, y ese momento es común a todo ser humano; anticiparse a ese momento para aprender a combatirla es el secreto de los inmortales a la misma, sobrevivir a ella. Cuando vayas a hacer uso de tu derecho a la queja, obsérvate primero el motivo de tu traje. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, vive tu particular Cuaresma, bienvenido marzo y feliz domingo día del Señor. ©1/3/2015 J. Javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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