martes, 31 de marzo de 2015

No existen páginas vacías ni reglones a medias.

Uno nunca terminará de saber de qué lugar viene ni a qué lugar se irá; pues vivimos en un permanente yendo. Creemos venir de algún lugar, pero en realidad nunca hemos ido allí donde creemos haber estado. Al final, nuestra vida, terminará reflejándose en pequeños portaretratos o en breves colecciones fotográficas vividas en el recuerdo de aquel viejo álbum. Como diría mi amiga Lucila Margarita Pomar: "No tengo fotos del futuro y las del pasado ya las tiré". No siempre será la distancia lo que nos permitirá recoger con mayor abundancia, sino los buenos ejemplos que nos dejamos por las calles que un día decidimos transitar. No existe, pues, charco ni río que no pueda cruzarse cuando se quiere. Por momentos la vida nos pone en la tesitura de tomar decisiones en contra de nuestra voluntad, eso ocurre cuando, tras haber tomado una determinada iniciativa, hay una situación que nos obliga a ello; pues creyó el amo de su perro haberlo abandonado. Cuando pensamos poner en manos del destino la condena del desamparo, quizás no estemos viendo más allá de las rejas que traspasan la libertad; ese perro que creyeron haber abandonado, se encontró en la estación del destino al amparo de su libertad. No le faltó cobijo ni amigos; pan y agua que llevarse al gaznate; calor y mimo de los niños; pues creyéndose abandonado a su suerte, se encontró con su camino. No existen páginas vacías ni reglones a medias; compás de silencio que no tenga su propio aire; pata coja sin sanas; ojo abierto por el que no se quiera ver. Si por un momento creíste sentirte abandonado, detente; porque pensando tener la puerta cerrada, nunca antes la tuviste tan abierta. Toda puerta que se precie es una nueva oportunidad que se nos presenta para ser abierta, aun se nos brinde sellada a cal y canto; nuestro será el deber en buscar los medios para abrirla. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y feliz Martes Santo. ©31/3/2015 J. Javier Santana

No hay comentarios:

Publicar un comentario